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andres mora
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el músico. Carmelo Muriel
quiere tomar los palos del flamenco y abrirlos a
otras músicas.
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"En una
mayoría de las experiencias de encuentro entre el jazz y el
flamenco se parte de los standars del jazz para abrirlos y
llevarlos al terreno del flamenco. Mi proyecto consistiría
en recorrer el camino inverso: tomar los palos flamencos y
abrirlos, con su propia estructura, a la aportación de
otras músicas y otros instrumentistas, pero sin perder su
esencia y su valor, que es muy rica". Quien así se
expresa es el flautista y saxofonista Carmelo Muriel (Cádiz,
1965) que ha estado presente en la mayoría aventuras
musicales que se han desarrollado en los últimos quince años
tanto en la capital como en su entorno. Titulado Superior en
flauta travesera por el Real Conservatorio de Sevilla,
Muriel es profesor de ese instrumento en el Elemental de El
Puerto de Santa María; sin embargo por aquí quizás sea más
conocido detrás del saxofón alto que empezó a tocar en
los años ochenta puede que impulsado por la carencia de
esos instrumentistas en una tierra donde el jazz ha gozado y
goza de un alto nivel. Con el saxo como protagonista ha
formado parte de proyectos tan interesante como aquel
Sasobongo (cuarteto de saxofones y percusión) o la
experiencia de Big Band flamenca que hace unos veranos
desarrolló Ruben Dantas en el cortijo El Acebuchal de Vejer
con temas de Paco de Lucía y Camarón, casi la más
importante para el músico por el nivel de los que le acompañaron:
los Jorge Pardo, Jerry González, Carles Benavent, etc.
Actualmente, y también con el saxo alto, se le puede
escuchar en la primera línea de metales de la gaditana
Sonora Big Band.
Tras esta larga experiencia y muchas
horas de estudio, Muriel lidera este proyecto propio. Lo ha
llamado Flamencologie, un nombre que no es ajeno a temas del
jazz (aquel Ornithology de Charlie Parker) y que no pretende
ninguna relación con la flamencología. La desinencia
anglosajona se ha afrancesado como homenaje al bailaor belga
afincado en Cádiz Cuqui Santiago que forma parte del
proyecto. Con él también están otros nombres del flamenco
como el guitarrista Joaquín Linera o la cantaora May Fernández,
junto a más músicos procedentes de otras disciplinas: la
base rítmica indispensable de Alex Benítez (bajo) y Juan
José Sainz (percusión) o los guitarristas Luis Balaguer y
Rafael Crespo. Eso como base, que el proyecto -recalca
Carmelo- está abierto a otros músicos y formatos.
Soleares, alegrías, bulerías,
tientos y tangos son los estilos flamencos que ofrece por
ahora Flamencologie. Es el punto de partida, una composición
que se ofrece a modo de introducción y que se resuelve en
el cante, el vocal y también el instrumental. Pueden ser el
saxo o la flauta los que traten de reproducir la voz humana,
pero cualquier instrumento se puede sumar a la invitación.
Muriel subraya que del jazz sólo se toma la capacidad de
sus músicos de improvisar a partir de un cifrado, e insiste
en la idea de que los desarrollos instrumentales no suenen
yanqui, que no se caiga en los giros del bebop, por ejemplo,
y sí se mantengan los aires de aquí. "Una misma
escala –explica– puede sonar totalmente distinta
dependiendo de quien la interprete. El material con que
trabajamos tiene sus giros melódicos y, además, el cante
le otorga una entidad propia. Lo que tenemos aquí ya da
para mucho".
La ventana abierta que supone
Flamencologie, no ha podido ser escuchada aún en la tierra
donde nace y ya se proyecta hacia salas y festivales de
jazz. Por eso es que a su autor le encantaría una
presentación que muestre su lado más flamenco en el
entorno que le es propio; pongamos que en la Sala Central
Lechera. ¿Cuándo?
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